Propiedades

La sacarosa es comúnmente conocida como azúcar de mesa. La sacarosa es una combinación de glucosa y fructosa. Desempeña un papel importante en la nutrición humana y se forma a través de la vida vegetal, no vida animal. La sacarosa tiene propiedades químicas y físicas que son interesantes de conocer y comprender.

¿Cómo se hace la sacarosa?

Las plantas producen azúcar o sacarosa a través del proceso conocido como fotosíntesis. Los poros de las hojas absorben dióxido de carbono del aire. La planta absorbe agua a través de sus raíces. El dióxido de carbono y la absorción de agua se unen y crean azúcar mediante la utilización de la energía del sol. La fotosíntesis es una reacción química. La ecuación escrita de la fotosíntesis es:

12 CO2 + 11 H2O = C12 H22O11 + 12 O2, produciendo dióxido de carbono + agua = sacarosa + oxígeno.

Propiedades físicas de la sacarosa

En su estado puro, la sacarosa es fina e incolora. Es libre de olores y es un polvo cristalino con un sabor dulce. La sacarosa no se degrada ni estropea por el aire. Los cristales grandes que producen el caramelo se forman a partir de soluciones acuosas de sacarosa. A 186 grados Celsius, la sacarosa se funde y se descompone y produce una formación de caramelo.

Propiedades químicas de la sacarosa

La sacarosa finamente dividida es higroscópica (cambiada o alterada por la absorción de humedad) y puede absorber hasta un 1% de humedad. Los ácidos y la invertasa (enzima de la levadura) hidrolizan la sacarosa en glucosa y fructosa. Es fermentable pero resisten la descomposición bacteriana altamente concentrada. Carbono, hidrógeno y oxígeno forman el compuesto de sacarosa cuando se combinan.

Reacciones en el cuerpo

La sacarosa da un impulso de energía rápida para el cuerpo. Proporciona glucosa a la sangre a un ritmo rápido una vez que los alimentos se ingieren. Siendo ese el caso, la sacarosa pura no puede ser una parte de la dieta humana sana si se utiliza en exceso. La sacarosa es un carbohidrato en su sentido más puro. Tiene cuatro kilocalorías por gramo. Por lo tanto, incluso las cantidades más pequeñas de sacarosa pueden contribuir a la obesidad.